El Criticón De Cine: Haz tu propia crítica

El Criticón De Cine

Otra forma de ver el cine...

Haz tu propia crítica

Entrada habilitada para que cada uno pueda hacer su propia crítica. He recibido algunas por ahora (las he incluido aquí), pero los que se animen a hacer más, por favor, dejen su reseña en este post. Eso sí, procurad que no sean demasiado largas.

Es posible que se habilite una encuesta para que todos votemos a las que consideremos mejores, y los elegidos podrán ver publicadas sus críticas en la web. Todo depende de cómo vaya saliendo y del número de participantes.

¿A qué esperas?
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7 Comments:

At 12:59 p. m., Anonymous Jacinto Benavente said...

Crítica de Clerks 2 by Jacinto Benavente:

Kevin Smith vuelve a hacernos disfrutar con su maravilloso talento cómico, volviendo por sus fueros con su propio cine, el suyo de verdad, el auténtico, el que gusta, el divertido, el que tiene ritmo, en definitiva, el de caca-culo-pedo-pis mezclado con historia romántica pedorra (esto funcionó y muy bien en Persiguiendo a Amy, que me encantó casi tanto como cuando me pillo un huevo con la cremallera –el lector me perdone, que se me ha pegado el humor de Kevin Smith de tan divertido que es) En vista de que su anterior proyecto, en el que apostó por un cine más… ¿serio?, ¿adulto?... Bueno, digamos que con New Jersey Girl trató de cambiar de rumbo pero lo único que cambiaron fueron los ingresos obtenidos, a peor, y la consideración de su público, que se llevó la impresión de haberse quedado sin uno de los grandes talentos cómicos del cine americano actual. Si quería limpiar su reputación, tenía que hacerlo de una forma drástica. La más fácil era sin duda la que eligió: Realizar una secuela de su primera película, aquella que realizó en blanco y negro con cuatro centavos y que le lanzó inmediatamente al estrellato. La obra en cuestión se titulaba Clerks y narraba durante escasa hora y media las aventuras de Dante y Randal tras el mostrador de un videoclub. Apasionante, doy fe.

Clerks 2, como casi todas las segundas partes de las comedias americanas actuales, es el doble de divertida que su predecesora. Vamos, es que casi no puedo parar de reír al recordarla. Trato de escribir y se me escapan las carcajadas. Para empezar, ahora Randal y Dante trabajan en una especie de hamburguesería con lo que se pueden imaginar el juego que eso proporciona para la comedia. No hay más que recordar el Playtime de Tati cuando éste se adentraba en el restaurante o al Woody Allen de Granujas de medio pelo en la tienda de galletas. Aquí los protagonistas, por ejemplo, pegan moscas en las hamburguesas y echan los hielos directamente sacados del urinario en los refrescos. Para partirse la caja torácica. Bueno, como no se me da demasiado bien la ironía, por poco sutil, y porque no tengo la facilidad humorística de Kevin Smith, que no sé si lo he dicho ya, pero es un tío muy salao y gracioso, voy a hablar completamente en serio y con dureza a partir de ahora. Clerks 2 es un engendro aberrante del mismo calado que Dogma o Persiguiendo a Amy, con lo que los muchos espectadores que disfrutaron de lo lindo con aquellas encontrarán muy de su agrado esta secuela, y que quede claro que cuando aparentemente (ya he dicho que no se me da bien) ironizaba y decía que era el doble de divertida lo decía completamente en serio, y si no basta con repasar la tabla del cero. Una vez más se mantiene como protagonistas en la sombra a los supuestamente graciosos Jay y Bob el silencioso, personajes secundarios habituales en casi toda la filmografía de Smith, que gozaron incluso del protagonismo absoluto en Jay y Bob el silencioso contraatacan, película presumiblemente realizada para satisfacer la demanda de multitud de fans de la pareja en todo el mundo. La gracia, supongo que la deben tener en el culo, y por eso no he sido capaz de encontrársela en ninguna de las películas en las que les he soportado, ya que por fortuna, y supongo que milagrosamente, no han mostrado a la cámara esa parte de su anatomía. Y digo milagrosamente, porque como bien sabrá cualquiera que haya disfrutado (pues conozco testimonios de gente que lo ha hecho) o sufrido sus anteriores películas, el supuesto humor que realiza Smith, se basa únicamente en los diálogos y situaciones más escatológicos posibles, lo cual tal vez no estaría mal del todo si los chistes tuviesen verdadera gracia, cosa que lamentablemente no ocurre. Tampoco me quejaría yo tanto e incluso tal vez me decantase por la alabanza si, ya que se pone, se decidiera por la provocación en grado sumo, al estilo de Harmony Korine, Larry Clark o Todd Solonz, por ejemplo, y ya que quiere encajar un show zoofílico en la película, que trocase esos absurdos planos medios que nada muestran, por lo explícito, lo que además le daría montones de publicidad gratuita cuando las sociedades protectoras de animales se hiciesen eco de que en la última abominación de Kevin Smith, podía verse a un hombre copulando con un asno. Pero como digo, ni tiene gracia, ni provoca, ni nada, ni se ahoga.

Lo que sí trata es de incrustar una pequeña historia de amor, imagino que con el fin de que parezca que la película tiene argumento, y con la que de nuevo podría intentar reconducirse por un cauce distinto con algo de éxito si no fuese porque la historia está demasiado trillada, gracias a las comedias románticas de Julia Roberts o Sandra Bullock, por ejemplo, que tantas y tantas veces nos han mostrado cosas similares. Dante se va a casar con una novia guapa y decididamente estúpida para llevar una vida cómoda a la par que rancia y aburrida lejos de la hamburguesería en la que tanto se divierte con su amigo de toda la vida Randal, y en la que tanto se divirtió con su jefa, guapa, inteligente, simpática y de la que está enamorado, en una noche de borrachera en la que la dejó embarazada. Se le plantea un dilema, no ya sobre con quién quedarse, como sobre todo con qué quedarse, un dilema casi tan grande como el de Ilsa en Casablanca. Adivinen.

Todo ello aderezado con una selección musical destinada, imagino (porque aquí todo, y principalmente las risas, hay que imaginarlo o suponerlo), a provocar la vergüenza ajena en el espectador, que bascula entre los Jackson Five y King Diamond pasando por Talking Heads, insertándolos aleatoriamente sin el más mínimo pudor, siendo el culmen una secuencia completamente musical en la azotea, con todos los personajes bailando y cantando con el pequeño de los Jackson y sus hermanitos de soporte. Supongo que estaré perdiendo el sentido del humor, ya que no he sido capaz de reirme en toda la película, y, sin embargo, en la imdb, la base de datos de cine más completa de internet, los usuarios le han otorgado una media de 8,1 sobre 10, situándola muy cerca de entrar en el top de las 250 mejores películas de la historia que esta misma página confecciona. Así pues, que nadie tome demasiado en serio mis comentarios y vayan a ver la película. Casi trece mil espectadores no pueden estar equivocados.

 
At 12:59 p. m., Anonymous Jacinto Benavente said...

Corrupción en Miami:

Para cualquier buen cinéfilo que se precie, el desembarco de una nueva película de Michael Mann siempre es motivo de celebración, ya que por méritos propios se ha aupado y consagrado dentro del hoy reducido grupo de cineastas-autores capaces de llegar a un público masivo en lugar de verse relegado a ser pasto de vídeo clubs o motivo de alguna charla entre pseudo-amantes del séptimo arte en cualquier cafetería kistch que se precie.

Sin embargo, la última peripecia cinematográfica del director de El último mohicano, ha despertado una serie de críticas y prejuicios previos a su visionado que se deben en gran parte al recuerdo y asociación que cualquiera tiene de la serie de televisión ochentera que causó furor en todo el mundo y que él mismo produjo. El cóctel de hombreras, laca, sintetizadores y Don Johnson es normal que invite a presagiar cualquier debacle en el traslado a la gran pantalla de los agentes Sonny Crockett y Ricardo Tubbs, PERO por suerte, y como reza el título de este artículo, SuperMann ha vuelto para demostrar que los viejos rockeros nunca mueren, y que las críticas mejor hacerlas tras haber visto la película en vez de anticiparlas mediante cualquier absurda suposición fallida.

Y es que Corrupción en Miami es una película poderosa, con mucha fuerza y llena de vigor, que engancha desde el primer plano, poseedora de un ritmo trepidante (luego entraré con más detalle en la particular concepción del ritmo según Mann) y visualmente deslumbrante, que hace gala de una puesta en escena sencillamente magistral que apabulla a través de la multitud de localizaciones, personajes, lanchas, coches, espectaculares féminas, glamour, lujo, y que, a diferencia de la serie, están integrados como escenario real del submundo del narcotráfico a gran escala por el que deben desenvolverse los dos agentes para desentramar una complicada red liderada por nuestro Luis Tosar, en una gran caracterización que consigue acojonar con su mirada y presencia, aprovechando las ventajas de un papel con un parco pero suficiente diálogo.

Así pues, el cineasta aprovecha todos los elementos materiales para confeccionar un thriller high-tech propio del siglo XXI donde la pareja policía son un par de tipos "cool", guapos y bien vestidos, pero más complejos de lo que a priori puedan mostrar sus ropas caras o sus poses chulescas. De hecho, la mayor virtud del largometraje es su premeditada contención. Aquel que pensaba encontrarse con una action-movie al uso con Colin Farrell bajándose él solo a todo el cártel de la droga, no puede ir más equivocado, ya que por el contrario, Mann ha creado un thriller de manual, con su trama, sus picos, sus puntos de cambio y sus subtramas que serán resueltas al final (donde de nuevo, sus personajes al finalizar la historia se verán relegados a la soledad, al aislamiento sin remisión, a la vida real), llena de tensión, y poblada tan solo de un par de momentos de pura acción, eso sí, momentos de puro cine. El cineasta utiliza la misma técnica que en Heat para mostrar del mismo modo que ha mantenido el tono en todo el metraje, realiza un tratamiento de la acción híper realista. Sin coreografías espectaculares ni trucos de circo, la acción es sucia, directa, con un sonido que aturde, confunde, como debe ser en los tiroteos reales, donde las balas duelen y la sangre no se expulsa a chorro, donde todo es confuso, polvo, barro, imágenes desenfocadas, encuadres voluntariamente alejándose de la nitidez característica en las últimas muestras de cintas de acción pura y dura. Mann introduce al espectador dentro del tiroteo, alejándolo de la imagen preconcebida de ficción pura y dura, ofrece un recital que bien podría ser una clara ficccionalización filmada de un tiroteo real.

De hecho, y al igual que ocurría en Heat o Collateral, los puntuales momentos de acción son de una intensidad tal, que a pesar que duren no más de diez minutos, el espectador sigue consternado por la violencia interna de la secuencia y el realismo que destila. Una vez más, el cineasta demuestra que no se necesita una sucesión de persecuciones ni explosiones para confeccionar un excelente thriller, y que como ha venido probando desde hace diez años, cuando sus películas empezaron a exceder de las más de dos horas de duración, es un maestro en retener la atención, concentración y tensión del espectador, ya que largometrajes tan diferentes como El dilema o Collateral, a pesar de no contener acción (la segunda en un par de ocasiones de hecho) mantiene pegado a la butaca a la audiencia, y es que Mann es un maestro en el arte de dominar el tempo narrativo, consiguiendo que un ritmo, por lento que sea en función a las exigencias de la historia, no implica una pérdida de interés por parte del público, y pocos directores hay capaces de aguantar la mirada del espectador, pero más importante, la atención, durante dos horas y media. Esa facultad, unido a su rigor como cineasta, provoca que momentos como el plano de espaldas de Luis Tosar donde sin verle la cara adivinamos toda la furia interior del personaje al comprobar la traición de su mujer, o el momento en que el personaje que encarna Gong Li descubre con un destello de la placa de Sonny Crockett, que éste es en realidad un policía, nos devuelve la esperanza de aunar buen cine y consumo en una sola película. De hecho quizás Shyamalan, Fincher y Soderbergh en una faceta más cínica, sean los únicos capaces de aunar con acierto estas dos características que la gente se empeña en que caminen paralelas en lugar de complementarse. Por suerte las fugas poéticas que Mann se permite y coexisten en Corrupción en Miami, no desentonan en modo alguno con el tono de la película.

El único problema con el que la película se encuentra de cara es su pretensión. El film queda atrapado en una especie de limbo al debatirse entre dos opciones sin pertenecer a ninguna de ellas, conteniendo factores de ambas. Sin entrar en la profundidad del grupo de películas más "artísticas" de Mann como Ali o El dilema, ni llegar a la madurez de género de El último mohicano o Heat, Corrupción en Miami encalla en tierra de nadie al sobresalir por encima de la media de películas de entretenimiento que se producen hoy en día, pero sin alcanzar el grado superior, no alcanzando ninguno de los dos estatus, siendo ése el mayor defecto en cuanto a su ubicación o calificación ya que por estas mismas razones se escapa de un movimiento, género o tendencia concreta y puede llegar a crear confusión y/o injusta desilusión en todo aquel espectador que busque ver otra versión de S.W.A.T., por ejemplo.

Por suerte, Mann ha vuelto a demostrar porqué es uno de los mejores cineastas en activo y ratificado la devoción de sus entusiastas al conseguir que una película de este calibre jamás se le vaya de las manos. Y es que el guionista, productor y director, ha pasado a formar parte del grupo de cineastas como Spielberg, Shyamalan o Almodóvar, que siendo plenamente conscientes de su madurez como creadores cinematográficos, ya no harán nunca una mala película. Y eso, es mucho

 
At 9:01 p. m., Anonymous Chuki said...

¡Como se pasa el nota! Un poquito de por favor criticas más cortas coño. Pa leer eso hay que estar...

 
At 9:02 p. m., Anonymous El Chuki said...

X cierto Jacinto,¿ muchos culitos y pechitos en Corupción...?

 
At 12:01 p. m., Anonymous Jesús Córdoba said...

Aquí tenemos la road movie del año. Frente a otros géneros como el terror, la comedia, las películas de carreteras aparecen como uno más pues, si bien, pueden enmarcarse normalmente en alguno de los géneros maestros, por llamarlos de algún modo, sí es cierto que por estructura, por fines, todas las llamadas road movies comparten características.

Pequeña miss sunshine representa resulta un film ejemplar dentro del género. Tenemos así a la familia protagonista, un conjunto de perdedores (loosers) tan típicos del cine americano: el padre que ha diseñado toda una metodología sobre cómo llegar al éxito en nueve pasos y que espera constantemente una llamada de teléfono que le confirme que su libro va a ser publicado, la niña pequeña regordeta obsesionada con los concursos de belleza, el abuelo heroinómano, el tío deprimido con tendencias suicidas, el hijo adolescente que lee constantemente a Nietzche y que lleva nueve meses con un voto de silencio y, finalmente, la madre, el personaje que intenta poner un punto de cordura en todo el asunto. El desencadenante de toda la historia es un concurso de belleza infantil para el que la pequeña Olive ha sido elegida tras una pequeña carambola. Como la economía no es nada boyante, deciden coger todos, aunque con reticencias, su cochambrosa furgoneta y recorrerse dos estados del sur de los Estados Unidos, de la América profunda, para que la niña consiga su sueño de participar. Como en toda road movie, el destino no es lo importante, sino el viaje en si mismo.

La película, que podría calificarse de drama con dosis de comedia, gira entorno a las frustraciones por no alcanzar el éxito. El padre es un hombre obsesionado con ser un triunfador, empecinado en que su método es infalible, obstinado en negarse a reconocer que él mismo es un perdedor. Éste comportamiento afecta a todos los que le rodean, comenzando con sus hijos, el adolescente que odia a su familia de perdedores y quiere convertirse en un piloto de cazas y la hija que vive obsesionada con los concursos de belleza. La madre y el abuelo en contraposición asumen su escala en la sociedad, aunque tienen puestas las esperanzas en la niña, en que, al menos ella sí sea una triunfadora. Mientras, el tío, interpretado brillantemente por Steve Carell, ha dado el paso contrario, ha pasado de ser un triunfador a ser un perdedor.

A pesar de los tintes dramáticos la película está salpicada por multitud de momentos divertidos e hilarantes, como esa furgoneta destartalada que acaba siendo un personaje más de la película o el concurso de belleza infantil. El guión resulta todo un acierto, los personajes, a pesar de su punto estrafalario, nos parecen cercanos, comprensibles, humanos. Además presenta un ritmo muy adecuado alternando comedia y drama, introduciendo elementos novedosos para que la trama no decaiga. Los actores están muy bien, se nota que tienen un buen material de partida y saben sacarle jugo. Desde Greg Kinnear, brillante como padre obsesionado por el triunfo, hasta Alan Arkin, un auténtico robaplanos como el abuelo heroinómano y adicto al porno.

La dirección además es efectiva, sin abusar del montaje acelerado y haciendo un gran uso del formato panorámico, un decisión arriesgada, con el que se ha rodado la película. Consiguen planos realmente muy interesantes, ayudados por una excelente fotografía. La banda sonora resulta además muy estimulante, siendo muchos de sus temas arreglos instrumentales de canciones conocidas que le añaden un punto loco y divertido.

En resumen, se trata de un filme excelente, dramático pero divertido, humano, rodado y escrito con inteligencia, demostrando, una vez más, que el cine no requiere de grandes presupuestos ni de aparatosas historias para llegar a la gente.

Por cierto, para la gente anti estudios, anti cine americano, esta película ganadora de varios premios del cine independiente y del premio del público del Festival de San Sebastián, ha sido producida por un gran estudio: 20th Century Fox, aunque haya sido a través de una filial Fox Searchlight.

 
At 1:30 p. m., Anonymous Lince ibérico said...

Jesús Córdoba es muy bueno.

 
At 2:38 a. m., Anonymous Andrea A. Carvajal Sandoval said...

COMUNICADO DE PRENSA -
CONVOCATORIA 2007

Bases e inscripciones a disposición de los realizadores

EL FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE VIÑA DEL MAR, CELEBRARÁ EN OCTUBRE SUS 40 AÑOS

Entre el domingo 21 y el sábado 27 de octubre, se desarrollará el Festival Internacional de Cine de Viña del Mar que en esta oportunidad celebrará sus 40 años de vida. Ya se encuentran a disposición de los interesados, las bases y las fichas de inscripción que pueden ser descargadas en el sitio web www.festivalcinevinadelmar.cl

Diez categorías competirán en este certamen cinematográfico, siendo la Competencia Internacional de Largometrajes la que otorga una mayor cantidad de premios: Paoa Nui (Gran Paoa) a la Mejor Película; Premio Aldo Francia a la Mejor Dirección, Paoa a Mejor Actriz Protagónica y a Mejor Actor Protagónico; Paoa de la Prensa Especializada, Paoa Premio Especial del Jurado, Paoa Premio Especial del Público y el Premio Especial Jurado Joven.

También habrá Competencia Internacional de Documentales, Competencia Internacional de Cortometrajes de Ficción, Competencia Internacional de Cortometrajes de Animación, Competencia Nacional Documental de Regiones de Chile, Competencia Nacional de Cortometrajes de Ficción, Competencia Nacional de Cortometrajes de Escuelas de Cine y Comunicaciones, Competencia Nacional de Documentales de Escuelas de Cine y Comunicaciones, Competencia Nacional de Cine en Progreso (Largometrajes de Ficción Chilenos) y Competencia Mejor Música de Película Largometraje Chileno SCD.

Entre otras actividades consideradas para esta decimonovena versión se cuentan: una muestra de cine iberoamericano, un homenaje a Colombia, una muestra de cine chileno del último año (fuera de competencia), una muestra de documentales de los años ‘60; una de filmes de Aldo Francia –creador de este certamen- y una de pre estrenos iberoamericanos.

El Festival Internacional de Cine de Viña del Mar se ha transformado, en un importante foco de la producción cinematográfica y audiovisual de los países de Ibero América y el Caribe. Es así como en la "Ciudad Jardín" – en el marco del certamen – se han suscrito importantes acuerdos para el desarrollo del cine de autor e independiente.

Un gran número de exitosas películas se han presentado en el Festival de Cine de Viña del Mar, en calidad de estrenos exclusivos o muestras especiales. Entre ellas: EL LABERINTO DEL FAUNO, Guillermo del Toro, 2006; PROHIBIDO PROHIBIR, Jorge Duran 2006 ; UNA ESTRELLA Y DOS CAFES, Alberto Lecchi 2006; PADRE NUESTRO, Rodrigo Sepúlveda 2005; MACHUCA, Andrés Wood, 2004; DIARIOS DE MOTOCICLETA, Walter Salles, Brasil – Estados Unidos, 2004; CACHIMBA, Silvio Caiozzi, Chile, 2004; SUB TERRA, Marcelo Ferrari, Chile - España, 2003; LA COMUNIDAD, Alex de la Iglesia, España, 2001; EL HIJO DE LA NOVIA, Juan José Campanella, Argentina, 2001; CORONACIÓN, Silvio Caiozzi, Chile, 2000; NUECES PARA EL AMOR, Alberto Lecchi, Argentina, 2000; PANTALEÓN Y LAS VISITADORAS, Francisco Lombardi, Perú, 2000; EL CHACOTERO SENTIMENTAL, Cristián Galaz, Chile, 2000; PERDITA DURANGO, dirigida por Alex de la Iglesia, España, 1999, FRESA Y CHOCOLATE, Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, Cuba - España,1994, LA FRONTERA un filme de Ricardo Larraín, Chile, 1991.

 

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