Hablar de Adrien Brody es hablar de talento, de carisma…pero también de lucha, de superación…y por supuesto, de cine.

El 14 de Abril de 1973, en Nueva York, nació el único hijo del matrimonio formado por un profesor de historia y pintor, Elliot Brody, y una célebre fotógrafa de origen húngaro, Sylvia Plachy. De niño ya actuaba en fiestas de cumpleaños haciendo trucos de magia, e incluso llegó a componer algo de hip hop. Posteriormente ingresó en la ‘Academy of Dramatic Arts and High School’ y continuó con sus estudios, llegando a hacer un primer año de universidad. Su estreno televisivo tuvo lugar en 1988, con ‘Home at Last’, papel que consiguió gracias al apoyo constante de sus padres. Tuvo una pequeña aparición en un film de Woody Allen, Francis Ford Coppola y Martin Scorsese, titulado ‘New York Stories’,
aunque lo que realmente hizo que se dedicara ya de lleno al cine, fue que Steven Soderbergh le diera un personaje con cierto protagonismo en ‘King of the Hill’.Tal y como él mismo ha comentado, el hecho de haber acompañado a su madre a los reportajes que hacía, le ayudó a sentirse
“cómodo frente a las cámaras”, pero aún seguía siendo un desconocido. Esto no hizo que dejara de seguir luchando por hacerse un hueco en el mundo del cine, más bien todo lo contrario, pues continuó trabajando y esperando a la oportunidad adecuada.
Ésta llegó, o al menos eso creyeron él y su entorno, en 1998, con ‘La delgada línea roja’: Terrence Malick, director de la cinta, contrató a Brody para participar en el film como protagonista, rodándose numerosas escenas como tal. No obstante, en el último momento de post-producción, se suprimieron prácticamente la mayoría de sus apariciones: la decepción fue notable (no es para menos), y más teniendo en cuenta que Brody se enteró del infortunio durante el mismo pre-estreno de la película, al que había acudido con sus padres.

Tras semejante varapalo, se rehizo y siguió luchando por su sueño: trabajó en varias cintas durante los siguientes años: Spike Lee contó con él para ‘Summer of Sam’,
donde se fracturó la nariz y decidió no ‘arreglársela’, e incluso llegó a trabajar con Ken Loach, en “Pan y rosas” (tenéis su filmografía completa
aquí).
Pero fue en 2002, cuando Roman Polansky le eligió para hacer el papel que cambiaría su vida: el pianista polaco, Wladyslaw Szpilman.Cuentan que, con motivo del estreno de “Harrison’s Flowers”, film protagonizado por el propio Brody y la también oscarizada Hillary Swank, Adrien y Polanski se conocieron. El director francés, de origen judío, buscaba protagonista para hacer ‘El Pianista’, una vez decidido a superar su traumático pasado (perdió a su familia y amigos durante el holocausto), que ya le había impedido rodar ‘La Lista de Schlinder’. Mejor, así tenemos dos obras maestras.
Después de haber auditado a más de 1000 actores y no haber quedado conforme con ninguno, Brody le ‘invitó’ al estreno de su film. Y para su sorpresa, Polanski accedió, y a raíz de entonces, surgió una rápida pero importantísima relación que acabó dándole al actor la tan deseada, esperada y merecida oportunidad.
Si por algo Brody me parece un actor especial, es por el sacrificio…o más bien, por todos los sacrificios, incluso a nivel personal, que hizo para ‘convertirse’ en Szpilman: perdió más de 20 kilos de peso, se aisló completamente de su familia (se dice que le costó la relación que tenía con su novia de entonces), de sus amigos, y de sus pertenencias, que vendió en su mayoría, quedándose con lo mínimo. Y por si fuera poco,
aprendió a tocar al mismísimo Chopin en tan sólo unos meses, de manera simultánea a su trabajo como actor, dedicándole horas y horas al día. Aún así, y dada la dificultad de las partituras del compositor, no interpreta todas las obras que aparecen en el film, pues sería realmente imposible que con sólo unos meses de formación intensiva pudiera tocar esa magnífica Balada Nº1 de Chopin. Pero, lejos de quitarle protagonismo, lo cierto es que muchos de los pasajes sí son interpretados por él, de lo que llegó a decir que
“fue más difícil que no comer”. Además, el propio Brody ha dicho en más de una ocasión que le costó meses romper el vínculo con su personaje de Szpilman (no en vano, dice que el pianista polaco es su ‘ángel de la guarda’). No es para menos…

Independientemente de la indiscutible calidad de la película (
la crítica la podéis leer aquí),
‘El Pianista’ fue un absoluto punto de inflexión, tanto en lo personal como en lo profesional, para Adrien Brody. Contra todo pronóstico, y en una de las sorpresas más sonadas de los últimos años (comparable a que Brokeback Mountain no ganara en esta última edición el Oscar a la mejor película), consiguió la estatuilla al mejor actor por dicho film, siendo el intérprete más joven en recibir ese premio, con 29 años, y tras ‘superar’ a Daniel Day-Lewis, Jack Nicholson, Michael Caine y Nicolas Cage. Ahí es nada. Fue tan increíble, que en todo un acto de espontaneidad, al subir al escenario a recoger el premio, besó (durante unos segundos) a Halle Berry, quien era la encargada de entregarlo. Lo que no muchos saben es que, quizás ese ‘arrebato’ no fue tan improvisado, pues existe una foto de los padres del actor, en plena juventud, besándose de la misma manera en que él lo hizo. Bastante se habló de dicho momento, que, a pesar de quedar en una mera anécdota, cabe decir que él asegura que ella le devolvió el beso.
Juzgad vosotros mismos.
Desde entonces le comenzaron a llover ofertas, pero se tomó un año sabático, tras el esfuerzo realizado para su caracterización de Szpilman: Brody dijo, después del rodaje de 'El Pianista', que sintió
“haber dado el paso definitivo hacia la madurez”. Tras participar en ‘El Detective Cantante’, cambió de género (parece que evita siempre el encasillamiento) y realizó el papel de Noah, en ‘The Village’, con M. Night Shyamalan. A pesar de que su personaje no aparece demasiado en el film, lo cierto es que lo bordó. Tras este experiencia, probó con 'The Jacket’, con Keira Knightley, película que no llegará nunca a destacar, aunque sigo creyendo que si no se le hubiera dado publicidad como si se tratase de una cinta de terror, y se hubiera hecho hace 10 años, hubiera resultado todo un éxito. Aún así, volvió a meterse de lleno en su personaje, pues confesó que mientras estaba encerrado con la camisa de fuerza en aquellos nichos,
“las lágrimas que el público vio en la película fueron reales”.

Este momento de éxito coincidió con la época en que Peter Jackson pudo hacer ya su versión de King Kong,
cuya crítica abrió este blog, allá por Enero. Así, cuando el director neozelandés tuvo que elegir al actor encargado de personificar a Jack Driscoll, Brody fue su primera y única opción.
Hace sólo unos meses,
vino a España a rodar ‘Manolete’, que cuenta la vida del famoso torero español con el que guarda bastante parecido. La película se encuentra en fase de post-producción y la protagoniza junto a Penélope Cruz, existiendo ciertos rumores acerca de un posible romance entre ambos, aunque fueron totalmente falsos, pues actualmente es pareja de Elsa Pataky.
Tal y como nos tiene acostumbrados, ha vuelto a ‘empaparse’ de todo lo que tenga que ver con su personaje: en esta ocasión, ha aprendido a torear (se comenta que, entre otros, le ha enseñado Cayetano Rivera Ordóñez, conocido personaje del mundo del corazón), y se ha introducido en la cultura taurina. Además, recientemente ha estrenado en el Festival de Cine de Venecia, su última película, ‘Hollywoodland’, historia sobre la extraña muerte del Superman televisivo, con Ben Affleck y Diane Lane.
Actualmente, rueda ‘I'm Not There’ de Todd Haynes. No se sabe demasiado acerca de este film, aunque por lo visto es una biografía de Bob Dylan, contada desde el punto de vista de 7 personajes, entre los que destacan Heath Ledger, Christian Bale, Cate Blanchett, Richard Gere y Juliane Moore. Además, se dice que quiso interpretar a ‘Joker’ para la secuela de ‘Batman Begins’, llegando a asegurar que si así hubiera sido, su personaje sería más “espeluznante y escalofriante” que nunca. Pero nos quedaremos con las ganas, porque el papel ha sido para Ledger.

Peter Jackson dice que Adrien Brody es “uno de los actores más talentosos del momento. Es inteligente, encantador y muy versátil”. Puede que no tenga demasiado fundamento para decirlo, al menos no de manera profunda, pero cuando me encontré por casualidad hace unos meses con un joven medianamente alto, de nariz inconfudible, caminando con un amigo por la Gran Vía, y pasando absolutamente desapercibido por entre la gente, no me llevé ninguna decepción. Y es que, además de grandísimo actor, es amable, atento, simpático…y humilde.
Ése es Adrien Brody.